Homenaje a Oruro
Esfuerzo y voluntad superan limitaciones en centros mineros
•
La explotación minera se realiza 500 metros debajo la superficie y
el único acceso es a través de “la jaula”, un ascensor
rústico que tiene casi 40 años de antigüedad.
• El “complejo” es la mezcla de tres minerales plata, plomo y
zinc y la “placa” es el material que no sirve o que no contiene
minerales.
¿Cuál es la diferencia entre el trabajo actual de los
cooperativistas mineros y la que desarrollaba la Corporación Minera
de Bolivia? La diferencia es notoria, ahora el trabajo es artesanal,
los cooperativistas retornaron al pasado para sacar de las entrañas
de la naturaleza los minerales que aún quedan en las tierras del
altiplano orureño.
Según explican los dirigentes, los “socios” –así se
denominan– no tienen horario, pero el momento ideal para ingresar
a la mina y trabajar es a partir de las 2 ó 3 de la madrugada y
desarrollan su labor durante 10 a 12 horas diarias.
El calor dentro la mina se siente en los primeros 200 metros, en
el nivel 0, que significa “la misma altura”, los derrumbes y las
galerías inundadas son parte de ese sombrío panorama que exponen
los trabajadores al ingresar a su trabajo.
A dos meses de adjudicarse uno de los centros mineros más
grandes del país, San José, los cooperativistas de “la 10 de
Febrero” retrocedieron al pasado para cumplir con los compromisos
que impuso el Gobierno.
Las únicas herramientas que tienen ahora los mineros son el
combo y el cincel que cada uno trajo como parte de “instrumentos
de trabajo”.
Se retrocedió un siglo en la explotación, admiten sus
dirigentes, pero se apresuran a aclarar que esta forma de trabajo
evita la explotación indiscriminada de la tierra, “ahora nosotros
podemos escoger sólo la veta y dejamos la ‘placa’ en los mismos
socavones”, explica el ingeniero Jorge Sanabria.
Para los mineros el “complejo” es la mezcla de tres
minerales: plata, plomo y zinc y la “placa” es el material que
no sirve o que no contiene minerales.
Cooperativas como La Salvadora, Jesús Obrero, San José, Nueva
San José, 10 de Febrero, Chancadora 1, Chancadora 2 o Rumi Campana
desarrollan sus labores en toda la extensión del cerro orureño.
PROBLEMAS
Pero
los principales problemas no los enfrentan con la comercialización
de los minerales, por cuanto existen al menos tres empresas que
compran el producto del esfuerzo minero en la ciudad. Los problemas
son las condiciones de la labor.
Los directivos de la cooperativa deciden junto a los trabajadores
la empresa que comprará el material. Cominur, Baminex y Grimetal
son tres de las empresas que pagan por los minerales.
Pero el pago no es inmediato, la entrega de los recursos debe
esperar hasta 24 horas porque “ellos tienen que analizar el
complejo que mandamos, eso les toma un día”, afirma el presidente
del consejo de administración de la cooperativa San José, Isaac
Pimentel.
La suerte de los socios de la cooperativa 10 de Febrero no es
mejor, ya que la explotación que hacen se realiza 500 metros debajo
la superficie y el único acceso es a través de “la jaula”, un
ascensor que tiene dos etapas para bajar al personal.
Este ascensor tiene unos “guiadores” que consisten en troncos
de madera que fueron traídos desde los EEUU durante el esplendor
minero de la década de los 50 y 60.
Hoy, esas maderas se encuentran totalmente carcomidas y los
mineros corren el riesgo de que esta “jaula” se venga abajo en
cualquier momento; “ya se zafó una vez”, recuerda el ingeniero
que acompaña a los mineros antes que éstos bajen hasta el extremo
a arrancar pedazos de metal al dueño y señor del subsuelo: El
Tío.
OTRAS ACTIVIDADES
La cooperativa San José la dirige un veterano de las
luchas mineras, Isaac Meneses, quien buscó otras alternativas
frente a la brusca reducción de los precios de los minerales que
imponen las empresas rescatistas.
Una de esas alternativas es la venta de “piedra caliza” a
Emisa, empresa cementera que recientemente fue adquirida por el
magnate del material de construcción, Samuel Doria Medina, pero
casi de inmediato el nuevo dueño dejó de adquirir este componente
a las cooperativas que tenían contrato con la anterior empresa “Fletcher”.
Ahora los nuevos dueños aparecieron para anunciar que “Emisa
seguirá operando en Oruro y para los orureños”, sin embargo, las
condiciones de esta operabilidad son bastante confusas.
Esperan recobrar la venta de caliza que en la actualidad Emisa
trae desde su planta central en Viacha.
Mientras los mineros retornan a su principal actividad: buscar
complejo de plata, plomo y zinc en el jallp’a socavón, que es una
galería que atraviesa el cerro, afirma orgulloso Meneses.
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