Homenaje a Oruro
La Prefectura ensaya una nueva identidad del departamento
Minería, folklore y comercio, trilogía que rodea a Oruro
• Autoridades y entidades cívicas no logran ponerse de
acuerdo para impulsar la actividad económica de Oruro, departamento
que hoy cumple 222 años de la gesta libertaria que inició
Sebastián Pagador.

Fundada a los pies del cerro minero que marcó la riqueza de la
región y en pleno altiplano boliviano, se alza Oruro, tierra de
intelectuales y recios mineros que aún apuestan
al futuro de este departamento.
Con grandes desafíos y vista como centro de la actividad ilegal
del contrabando, los orureños trabajan para demostrar que la
realidad económica del departamento es distinta a la que forjaron
algunos personajes que incluso ni siquiera pertenecen a la región.
Los mineros, que en el pasado demostraron “el poder de sus
brazos” en las entrañas de la tierra, pretenden dar nuevamente
batalla para probar su preeminencia sobre otras regiones mineras.
La empresa estatal de la minería –la Corporación Minera de
Bolivia– cedió su lugar a las cooperativas, cuyos socios son los
restos de los poderosos sindicatos del subsuelo del siglo pasado.
Agrupados
hoy en cooperativas, los mineros intentan revitalizar la alicaída
economía de la ciudad de Sebastián Pagador, pues la única fuente
de empleos que tienen es la serie de socavones que alberga el cerro
“Pie de gallo” o “San José”, como es conocido por la
mayoría de los mineros que desarrollan sus duras jornadas durante
las 24 horas del día.
Con zonas marginales que se asemejan a La Paz de la década de
los 80, las familias de esos mineros son parte activa de la
economía citadina.
La crisis económica se siente en esta ciudad –como en todo el
país– pero el optimismo de los habitantes supera los problemas
que cada vez son más, aunque se trate de minimizar el efecto
negativo de los diagnósticos pesimistas que hacen conocer las
autoridades de Gobierno.
CRISIS REGIONAL
Así, la crisis regional no puede estar mejor expuesta
que en las palabras del presidente de la Cámara Departamental de
Industrias de Oruro, Armando Ferrari, quien explica que de 38
empresas establecidas hasta finales de la década de los 80, éstas
empezaron a dejar la región producto de las limitaciones
burocráticas que impone el propio Estado en contra de los
inversionistas.
“Hoy
en la región solamente quedan 15 empresas”, se lamenta Ferrari al
explicar las razones por las cuales el departamento dejó de ser un
atractivo para los inversores.
Y constata una realidad al manifestar que en el departamento
orureño las pocas empresas que quedaron pertenecen a empresarios
bolivianos, debido a que la inversión extranjera dejó el país
cuando el plazo para sus operaciones dieron fin las leyes 876 y 967
que incentivan la producción, pero al mismo tiempo limitan la
inversión y la continuidad de estas empresas.
A pesar de la pérdida de varias industrias en los últimos 12
años, existen sectores que no se rinden y continúan peleando para
reactivar la economía de Oruro. Una clara muestra de ello es la
minería.
PUERTO SECO
Para el prefecto orureño, Ivo Arias, la nueva
proyección del departamento es convertir a esa región en el
principal puerto seco del occidente, por las características que
tiene y por la proximidad con los puertos comerciales de Chile.
Pero el proyecto más ambicioso que tiene Arias para la zona se
refiere a la puesta en marcha de cinco líneas maestras que le
permitirán tener a Oruro otra cualidad al margen de la minera: la
agrícola, alimentada desde los valles orureños que existen, aunque
parezca increíble.
“Pero es un proyecto ambicioso y a largo plazo”, se apresura
en aclarar la primera autoridad del departamento, para luego
explicar la consistencia de su proyecto en un esfuerzo por lograr
los recursos suficientes que le permitan implementar esas ideas que
podrían arrancar este año sí los financiadores aprueban los
planes que ya fueron presentados a las autoridades del poder central
en la Sede de Gobierno.
RIQUEZA
FOLKLORICA
Estas autoridades aún tienen otra riqueza que no es
valorada, sostiene el presidente de la poderosa Asociación de
Conjuntos Folklóricos de Oruro (ACFO), Ascanio Nava, que aglutina a
todos los grupos que participan en la fastuosa entrada del Carnaval
de Oruro, que este año se realizará el 1 de marzo.
La participación de conjuntos rebasó cualquier expectativa de
los organizadores, quienes trabajan desde 1967, cuando fue creada la
ACFO, entidad que hasta el momento dio una de las más grandes
satisfacciones regionales.
En julio del 2001, el Carnaval de Oruro fue declarado Patrimonio
Oral e Intangible de la Humanidad por la Organización de las
Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura
(UNESCO).
“Es necesario explotar ese beneficio”, afirma el presidente
de la ACFO al hacer un recuento de la deslumbrante entrada
folklórica que dinamiza la economía de la ciudad capital de la
provincia Cercado, desde noviembre, cuando arranca oficialmente los
preparativos para el Carnaval.
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